Hay historias simples que se desarrollan con gran complejidad, que geográficamente transcurren en dos o más continentes y que se prolongan a lo largo de los siglos. Muchas veces, contrariamente a lo que pueda parecer, son historias sencillas. Hoy tenemos una de estas.Comienza en la primera mitad del siglo XX, cuando Josetxu Garabieta Elorriaga, el menor de 10 hermanos, emig
ra a Argentina. Allí entroncará sus raíces y formará una familia.
Mientras, el resto de sus hermanas y hermanos también seguirán con sus vidas, siempre conscientes del hermano emigrado, y siempre pendientes del sobrino argentino, al que nunca conocieron.
Las generaciones van pasando y heredan la preocupación por el tío y el primo emigrado. Al final el tío fallece, y tres generaciones se preguntan “¿qué será del primo?”. Siempre conscientes de su existencia, siempre intentando contactar con él…
ra a Argentina. Allí entroncará sus raíces y formará una familia.Mientras, el resto de sus hermanas y hermanos también seguirán con sus vidas, siempre conscientes del hermano emigrado, y siempre pendientes del sobrino argentino, al que nunca conocieron.
Las generaciones van pasando y heredan la preocupación por el tío y el primo emigrado. Al final el tío fallece, y tres generaciones se preguntan “¿qué será del primo?”. Siempre conscientes de su existencia, siempre intentando contactar con él…
Al final, casi 60 años después la tercera generación e Internet logran el milagro. Contactan con el
primo, y este con un poco de reticencia al principio, se rinde a la evidencia. Desde el otro lado del charco gente que él no conoce le están contando historias de su padre, de él mismo de niño, de sus tíos… y responde al barullo de familiares bizkainos con u
n “me voy para allá a veros”
primo, y este con un poco de reticencia al principio, se rinde a la evidencia. Desde el otro lado del charco gente que él no conoce le están contando historias de su padre, de él mismo de niño, de sus tíos… y responde al barullo de familiares bizkainos con u
n “me voy para allá a veros” El resto es una fiesta. Tuvo lugar el día 23 de enero en Ayoberri, Urduliz. Hubo representantes de cuatro generaciones de Garabietas, ganas de estar juntos, buena comida y bebida, risas música, bailes… y ganas de repetir. Prometen otra para el año que viene.
Los participantes agradecen a la organización el esfuerzo... y la organización agradece a los participantes las ganas con las que acudieron. Afortunadamente, todo queda en familia.

Preciosa la historia. Dura, pero bonita.
ResponderEliminarEn cierta manera la historia de nuestra tierra, familias que se separan por el hambre, la guerra... Reencuentros tras generaciones y casi me atrevería a decir que en casi todos los casos el que se queda recuerda y el que se fue, al no conocer, no se atreve a buscar a la familia. Bien está si bien acaba, como en este caso.
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