viernes, 5 de febrero de 2010

23 de Enero de 2010. Primera Garabietada

Hay historias simples que se desarrollan con gran complejidad, que geográficamente transcurren en dos o más continentes y que se prolongan a lo largo de los siglos. Muchas veces, contrariamente a lo que pueda parecer, son historias sencillas. Hoy tenemos una de estas.

Comienza en la primera mitad del siglo XX, cuando Josetxu Garabieta Elorriaga, el menor de 10 hermanos, emigra a Argentina. Allí entroncará sus raíces y formará una familia.

Mientras, el resto de sus hermanas y hermanos también seguirán con sus vidas, siempre conscientes del hermano emigrado, y siempre pendientes del sobrino argentino, al que nunca conocieron.

Las generaciones van pasando y heredan la preocupación por el tío y el primo emigrado. Al final el tío fallece, y tres generaciones se preguntan “¿qué será del primo?”. Siempre conscientes de su existencia, siempre intentando contactar con él…

Al final, casi 60 años después la tercera generación e Internet logran el milagro. Contactan con el primo, y este con un poco de reticencia al principio, se rinde a la evidencia. Desde el otro lado del charco gente que él no conoce le están contando historias de su padre, de él mismo de niño, de sus tíos… y responde al barullo de familiares bizkainos con un “me voy para allá a veros”

El resto es una fiesta. Tuvo lugar el día 23 de enero en Ayoberri, Urduliz. Hubo representantes de cuatro generaciones de Garabietas, ganas de estar juntos, buena comida y bebida, risas música, bailes… y ganas de repetir. Prometen otra para el año que viene.

Los participantes agradecen a la organización el esfuerzo... y la organización agradece a los participantes las ganas con las que acudieron. Afortunadamente, todo queda en familia.

2 comentarios:

  1. Preciosa la historia. Dura, pero bonita.

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  2. En cierta manera la historia de nuestra tierra, familias que se separan por el hambre, la guerra... Reencuentros tras generaciones y casi me atrevería a decir que en casi todos los casos el que se queda recuerda y el que se fue, al no conocer, no se atreve a buscar a la familia. Bien está si bien acaba, como en este caso.

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