domingo, 7 de febrero de 2010

Periodo de matriculación

Los txikis de la casa salieron el otro día de clase con un papelito que nos recordaba a los padres que el periodo de matriculación para infantil y primaria estaba abierto, que se recordáramos a otros padres a los que pudiera interesarles y blablablá. A mi me recordó a otro periodo de matriculación, y a una carta que, desde la calma y la sensatez, debo al ilustre alcalde de nuestra villa.

La historia se remonta al pasado mes de mayo. Comenzaban las matriculaciones para la escuela municipal de música, y decidimos solicitar plaza para los peques.

Poniéndoos en antecedentes, tengo dos hijos en edad escolar y ambos además estudian música, hasta ahora en academias privadas, con el correspondiente esfuerzo económico que supone. El mayor además este es el segundo año que está con el trombón. Le imparten las clases en la Banda de Música, donde además le han dejado un instrumento para que practique.

Huelga aclarar que la Banda de Música, al igual que la Escuela de Música, llevan el apellido de "Municipal", de hecho los padres firmamos un papel para el ayuntamiento dando fe de que recibíamos un trombón, que nos responsabilizábamos de él, etc. Al igual que en la escuela de música, la enseñanza en la Banda es gratuita.

Nuestro hijo además de seguir con el trombón pidió empezar con batería. Hicimos cuentas y nos salía: dos niños en clase de lenguaje musical+un niño en batería=un montón de pasta (+ dos comedores + 2 clases de ingles...). Decidimos que solicitábamos plaza en la escuela de música para Lenguaje Musical de los dos niños, que siguiese en la Banda con trombón, y apuntarle a la academia a batería.

Vamos a hacer las solicitudes, y empiezan los problemas. Resulta que el mayor además de en Lenguaje Musical, tiene que empezar instrumento.

-Pero ya ha empezado instrumento, está en la banda haciendo trombón.
-Ya, pero eso no sirve, tiene que escoger algún instrumento de la escuela de música.
-Bien, pero por lo que estoy viendo, no tienen trombón...
-No, trombón se da en la banda, pero el niño tiene que elegir un instrumento de la escuela.
-Bueno, él además quiere hacer batería ¿hay aquí percusión?
-No, en la Banda.

Os imagináis que para estas alturas ya buscábamos la cámara oculta, porque nos parecía evidente que era una broma. Al final vimos que una de las opciones de instrumento posibles era Coro, y lo seleccionamos. Era un mal menor, el niño iría un día a la semana a cantar y hor konpon Marianton.

Nos llama al de pocos días la directora de la escuela, no es posible que sea coro, debe ser violín, o piano, o txistu... o la madre que les parió (con perdón). Volvemos a explicar por activa y pasiva que el niño está haciendo un instrumento que ellos no ofertan y lo está haciendo en una entidad Municipal, tan municipal como lo son ellos. No sirve de nada, le pedimos por favor que tire a la basura la solicitud, ya que no nos da la gana de obligar a un niño de 8 años a tocar ningún instrumento que él no quiera tocar.

La peque quedó en lista de espera. Este curso continúan con Lenguaje en una academia privada.

Y yo me acuerdo de los 90, cuando hubo una fuerte ofensiva por parte del Ayuntamiento para cargarse la Banda Municipal. Que si no podíamos permitirnos el lujo de mantenerla, que si no era rentable... Muchos en su día protestamos, y al final la banda siguió. Pensaba que la batalla estaba ganada, hasta que me he topado con las trincheras. Es evidente que lo que están intentando es que se muera sola, que no tenga recambio generacional. Porque estoy convencida que en nuestro lugar muchos padres hubieran matriculado en cualquier instrumento a los niños, y muchos de estos niños acabarían por abandonar la música, hartos de tanta exigencia, sin entender por que tienen que dedicar tiempo y esfuerzo (y os aseguro que tocar un instrumento requiere mucho de ambas cosas) a un instrumento que ellos no han elegido.

Os dejo un picoteo de trombón, para que lo disfrutéis


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